8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

“La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos. Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino”
Federico Engels

Nos enfrentamos a un nuevo 8 de marzo, fecha en que conmemoramos la muerte de más de cien trabajadoras en EEUU, que se encontraban en huelga por mejoras laborales, las que fueron encerradas y quemadas vivas por el patrón de la fábrica. Años más tarde, en 1910 se realizó en Copenhague el II Congreso Internacional de mujeres socialistas, donde se estipuló conmemorar el 8 de marzo, como el día internacional de la mujer trabajadora, además de impulsar movilizaciones en las calles y fábricas de todo el mundo, luchando por mejoras laborales (transversales a los trabajadores y otras de exclusividad femenina), y exigiendo igualdad de derechos frente a los hombres.

Por lo mismo, hoy el MIR en su conjunto y en especial las mujeres miristas, saludamos afectuosamente a todas las mujeres pobres del campo y la ciudad, que día a día soportan la explotación, discriminación, humillación, abusos, acosos, etc; trabajando por unos pocos pesos. Pero también a aquellas que desde las poblaciones, entre las labores domésticas y el cuidado de los niños, sufren día a día la miseria asfixiante del patriarcado: la violencia física y sicológica, el sometimiento frente al hombre, la servidumbre domestica, la exclusión, etc.

Así también queremos saludar fraternalmente a todas las compañeras que alguna vez han luchado bajo las banderas rojinegras, que en las filas militantes, o desde los diferentes espacios organizativos, en todos los rincones del país y de Nuestra América, han dado su vida en la lucha interminable por la Revolución Socialista.

Junto con hacernos presentes con un saludo, queremos también hacer manifiesta una profunda autocrítica, transversal a toda la izquierda revolucionaria, pues, como revolucionarios y revolucionarias, tenemos aún una deuda histórica que no hemos sido capaces de saldar con la fuerza necesaria: la lucha por la liberación de la mujer; la construcción de un feminismo de carácter clasista, que desarrolle, teórica y prácticamente, un feminismo auténticamente revolucionario.

POR UN FEMINISMO REVOLUCIONARIO

Es imposible pensar que podría existir una sociedad capitalista sin patriarcado; al capitalismo le es inherente la forma de dominación de género. Por otra parte, terminar con el sistema capitalista no significa necesariamente que también terminaremos con el sistema patriarcal (y por ende el machismo). Es por ello, que en nuestra condición de mujeres, nos enfrenta a dos enemigos terribles: El capitalismo y el patriarcado. Esto, en palabras sencillas, se traduce en que nuestra realidad comprende una doble explotación: por una parte en la casa, en las tareas domésticas, cuidando los niños, atendiendo al marido etc., y por otra parte y al igual que nuestros compañeros, en nuestros lugares de trabajo. Donde no sólo somos explotadas y humilladas como ellos, sino que además recibimos menos salario, nos contratan con mayor dificultad por la eventualidad de ser madres, somos acosadas sexualmente, y un largo etc.

Por tanto, tenemos como resultado que nuestra lucha también debe ser doble: por la liberación de nuestro pueblo y junto a ello, nuestra liberación como mujeres. Por tanto, somos feministas, clasistas y revolucionarias, pues comprendemos que no puede existir socialismo sin feminismo, así como el feminismo no puede existir sin las bases mínimas necesarias para desarrollarse en profundidad, condiciones que solo pueden otorgarse en un modelo de justicia e igualdad, en un socialismo, pues este escenario, y solo este, nos permitirá desarrollar finalmente nuestra emancipación como trabajadoras y como mujeres.

LO QUE PROPONEMOS

Proponemos a las mujeres pobres del campo y la ciudad, de toda Nuestra América, y a nuestras compañeras y compañeros revolucionarios, impulsar decididamente la construcción de organizaciones feministas revolucionarias, que trabajen activamente en la concientización de la realidad de nosotras, tanto en nuestro rol como explotadas, como en nuestro rol de oprimidas.

Organizaciones que deben tener como base la solidaridad de género y la solidaridad de clase; las que se creen, fortalezcan y multipliquen en los diferentes espacios locales tales como el campo, las fábricas, los liceos y las poblaciones. Organizaciones feministas revolucionarias a través de las cuales compañeras y compañeros nos movilicemos por demandas justas, las que no sólo son necesarias, sino también urgentes.

EL MIR LLAMA A LUCHAR POR:

¡! Aborto libre, seguro, gratuito y legal ¡!
¡! Igual salario por igual trabajo ¡!
¡! Postnatal para todas las mujeres sin distinción ¡!

¡! POR NUESTRA LIBERACIÓN Y POR LA DE NUESTRO PUEBLO ¡!
¡! LA LUCHA CONTINÚA ¡!

Sin título-2

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

8 DE MARZO, 2012

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