CONCILIAR ES TRAICIONAR

huelga

“ Venceréis,
porque tenéis sobrada fuerza bruta.
Pero no convenceréis.Y para persuadir necesitaríais algo
que os falta: razón y derecho en la lucha.”

Miguel de Unamuno

LA PAZ DE LOS CEMENTERIOS

Las elites políticas huelgade Chile, todos aquellos que se sienten cómodos, privilegiados y seguros al amparo de la institucionalidad burguesa y capitalista. Aquellos, que se han llamado a sí mismos “la clase política” de nuestro país, muy al calor de las conmemoraciones de los 40 años del golpe militar y que fuera alentado por los patrones y el imperialismo norteamericano; como así también, inquietos por la disputa electoral que ya está en marcha; han realizado un tremendo despliegue propagandístico y un gran esfuerzo retórico, en función de influir y alinear a los sectores obreros y populares con su perorata ya demasiado manoseada de la reconciliación nacional.

La carga ideológica que contiene esta prédica de la reconciliación, sabemos que busca con un facilismo hipócrita y cínico, una paz de cementerio, donde los agravios, las profundas ofensas a la dignidad humana, los crueles atropellos y los cobardes crímenes de lesa humanidad que cometió la burguesía como clase; sean apenas un recuerdo, apenas un cuestionamiento ético y apenas un juicio moral en la conciencia de los sectores explotados y oprimidos por el Estado burgués contrainsurgente. Todos los “mea culpas” que han hecho público, incluyéndose los renegados del marxismo como Camilo Escalona, intentan convencer acerca de una voluntad política falsa en cuanto a la búsqueda real de verdad, justicia y reparación por los abusos de poder y por todos los daños inflingidos a los sectores más débiles, más frágiles y más vulnerables por su condición social: los obreros, los pobladores, los campesinos, y a los cuales la dictadura de los patrones los estigmatizó como sus enemigos internos.

El coro ideológico de esta elite política, repitiendo el estribillo del “nunca más”, ofertan el producto más fantasioso e idílico, para que les descubramos una seriedad moral, una generosidad humana y una disposición ética que no poseen, y que durante más de veinte años no han sabido ejercitar política y socialmente en sus gestiones gubernamentales y legislativas, teniendo todo en sus manos para haberlo hecho. Con la misma incoherencia, han buscado empates justificatorios, como si víctimas y victimarios se pudiesen semejar y asimilar en sus motivaciones y vivencias, como si fuese más o menos lo mismo torturar que ser torturado, desaparecer que ser desaparecido, asesinar con disparos y cuchillos corvos que ser asesinado. Como si valiese lo mismo gobernar con seriedad política, con responsabilidad y compromiso social, con decoro y una elevada estatura moral a un país y después ofrendar heroica y dignamente la propia vida por su pueblo, como lo hizo el Presidente Salvador Allende. Distinto que gobernar al servicio de unos cuantos grupos económicos, con absoluta irresponsabilidad y falta de compromiso con la independencia y soberanía nacional, hipotecando y vendiendo a las transnacionales nuestras riquezas, persiguiendo, encarcelando, torturando, haciendo desaparecer y asesinando a sus propios compatriotas y como broche de oro terminar haciendo fraude y robando sumas millonarias al fisco, sin jamás asumir el costo de todos estos delitos y salvando cobardemente el sucio pellejo a costa de los soldados subalternos, como efectivamente ocurrió con el generalcillo dictador Augusto Pinochet Ugarte y que murió en una cama sin saber lo que era tener vergüenza, valentía y dignidad patriótica.

Al igual que con sus políticas de los consensos, la burguesía, sus aliados y cómplices ideológicos, ahora nos quieren avalando una memoria del empate, como si a las leyes de la dialéctica también esta elite las pudiese manejar a su antojo. Al parecer la clase dominante y sus cómplices, no han entendido que la historia no es su laboratorio privado, donde pudiesen ensayar sin más ni menos, sus interesadas recetas, para manipular cómodamente el destino de los pueblos. De esta forma y bajo una atmósfera de borrón y cuenta nueva, pretenden que la clase obrera y el pueblo, pierdan y olviden para siempre el derecho a reivindicar una sociedad igualitaria, justa y alternativa al capitalismo, una sociedad donde las riquezas sean propiedad social de los trabajadores y los productos se repartan con criterios de justicia. En todo caso, a pesar de la enorme maquinaria ideológica y de toda las ofensivas mediáticas que nos lanzan para confundir y aplastar nuestra memoria histórica, la última palabra aún no está dicha para reposicionar el sentido socialista de nuestra marcha. Tenemos que decirles, que no tendrán un orden burgués inmaculado o una paz basada en el olvido y en el desarme político y moral, porque no negociaremos la sangre de nuestras hermanas y hermanos caídos y tampoco traicionaremos sus esperanzas de un futuro socialista.

LOS PATRONES Y SUS CUENTAS ALEGRES

Los ya más de veinte años de frustraciones y decepciones para los trabajadores y los sectores populares, que esperaron y confiaron saldar cuentas con la historia y recuperar todos los derechos perdidos con el golpe de Estado; para los oportunistas, que se encumbraron al poder pisando las espaldas y los hombros del pueblo, prometiendo alegría, recuperación democrática, verdad, justicia y la reparación de todos los daños y ofensas; finalmente se transformaron en las décadas de la identificación con el capitalismo y sus mecanismos de administración del robo, la corrupción y el engaño institucional. Los trabajadores tienen sobre su cabeza la misma legislación laboral de la dictadura, con las mínimas reformas para adaptarla mejor, a las necesidades patronales de mayor crecimiento de la economía al menor costo para sus bolsillos; con la previsión ocurrió lo mismo; con la educación, la salud y la vivienda solo hubo especulación y lucro. La inventada transición sirvió dos décadas para mantener y perfeccionar el modelo que nadie quería defender y justificar públicamente. El balance patronal no deja de ser sintomático, ellos –en lo esencial- han sido extraordinariamente favorecidos por las políticas concertacionistas de los últimos 20 años, y el representante de los empresarios lo expresa de forma muy clara cuando dice: “Chile ha tenido 30 años de buenas políticas públicas, que se basan en la seriedad fiscal, la apertura al comercio exterior y la propiedad como motor principal de crecimiento. Esos son ejes importantes, los tres pilares fundamentales.”

Cuando en el año 86, los revolucionarios vaticinamos, empinados ya en nuestra derrota, que con el “Acuerdo Nacional” se preparaba con eficacia una salida burguesa a la crisis de la dictadura, teníamos razón, todo lo que venía se enmarcaba categóricamente en el proyecto clasista de la gran burguesía y el imperialismo, esperar lo contrario o ilusionarse con un proceso de restauración democrática, fue simplemente una ingenuidad política. La Concertación cumpliría en conciencia el papel de garante de la sobrevida del sistema y también de su modelo económico, aún colapsado. Todo lo hecho y todo lo consolidado en cuanto a la resolución de la crisis del capital, se representa muy bien por el máximo dirigente de los patrones nacionales: “No da lo mismo quien gobierne, lo que importa es que la persona que gobierne aplique y lleve adelante las buenas políticas públicas que han situado al país, después de 30 años, donde está hoy: con equilibrios macroeconómicos, un papel preponderante de la propiedad privada y desarrollo social.”(2)

Ese respeto a los pilares de los cuales habla Andrés Santa Cruz, los hace hoy demócratas, los hace hoy tratables y condescendientes en lo político, incluso hasta el punto de desmarcarse como burguesía de la guerra sucia que ellos mismos implementaron vía dictadura. Sin embargo, y con esto queremos concluir: Si por una vez, alguien osara, alguien se atreviera a tocar esos pilares, no debe cabernos la menor duda, que sin ningún remordimiento, sin ningún pudor político ni moral se convertirán de nuevo en rabiosos perros golpistas. Por esto es bueno y necesario conocer bien al enemigo y entender con mentalidad científica los antagonismos y contradicciones de la lucha de clases. Por eso es importante saber que creerles, hacerles el juego y estrechar sus manos manchadas con la sangre de nuestros hermanos de clase, es vergonzosamente TRAICIONAR.

Nosotros aún tenemos memoria para recordar y entender, que la dialéctica de la historia cada cierto tramo de tiempo, marca con avances y retrocesos el camino de los pueblos y hoy sabemos que esa correlación de fuerzas tantas veces esquiva, de a poco comienza a cambiar a nuestro favor, entonces nos asiste la certeza y convicción de que Lenin tuvo razón cuando vio en los Soviet el nuevo Poder, que el Che y Miguel vivieron sus combates porque la derrota de los pueblos es siempre breve y que la conciencia revolucionaria no puede sino resurgir una y otra vez para cambiar el mundo y remecer la historia

Con la fuerza de los trabajadores y el pueblo:
Sin título-2
¡LA LUCHA CONTINÚA!

Movimiento Izquierda Revolucionaria
MIR de Chile

Secretariado Nacional

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